No es de extrañar que los usuarios hiperconectados empiecen a cuestionar el verdadero costo de tanta conectividad. Los términos "vegano digital" o "vegetariano digital" han ganado popularidad, aunque signifiquen cosas distintas para cada persona. En esencia, describen a quienes buscan reducir la influencia de los medios digitales en su vida diaria.
Se trata de los desenchufadores comprometidos, los desintoxicados digitales que, en palabras del CEO de Amazon Jeff Bezos, quieren eliminar los "complejos" de estar siempre conectados. No solo abandonan Facebook, sino también Apple, Microsoft, Google y otros gigantes tecnológicos.
Esta idea resulta radical y aterradora para millones: sin correo electrónico, Twitter, calendarios en línea, videos de gatos ni memes.
Quienes dan el paso, aunque sea temporal o parcial, lo hacen por dos motivos principales: desconectarse beneficia la salud mental y física, y revela lo vulnerable que es depender totalmente de la conectividad.
El problema de la privacidad
Con los escándalos de Facebook en los últimos años, es lógico que surjan preocupaciones sobre el costo real de nuestra conectividad. La privacidad es clave: los gigantes de internet recopilan datos exhaustivos sobre nosotros, desde operaciones bancarias y compras hasta preferencias políticas, amigos y más.
Quizá parezca inofensivo para una abuela en Iowa o un estudiante en Florida, pero en un mundo interconectado, todos estamos expuestos. "Para mucha gente, el gobierno no va tras ti, pero hay peces más grandes que freír", explica Gennie Gebhart, directora asociada de investigación de la Electronic Frontier Foundation (EFF), principal organización sin fines de lucro defensora de la privacidad digital, libertad de expresión e innovación. "Dile a la gente: no te preocupes por el gobierno persiguiéndote, pero sí a periodistas, disidentes y organizadores comunitarios, que todos necesitamos".
"Adoptar mensajería encriptada de extremo a extremo parece innecesario para algunos, pero protege a todos. Si todos la usamos, ¿quién distingue un mensaje vital de una lista de compras? Así se complica la vigilancia a los vulnerables", añade.
Tomar precauciones
Estas inquietudes impulsan acciones como borrar Facebook. Kashmir Hill, reportera de Gizmodo Media Group, protagonizó la serie "Goodbye Big Five", eliminando semanalmente a Amazon, Apple, Facebook, Google y Microsoft, y luego a todos juntos.
Usó VPN para ocultar su actividad, cambió su MacBook e iPhone por una laptop Linux y un Nokia básico (¡con teclado numérico para SMS!). Renunció a su navegador, email y contactos habituales, y parte de internet alojada en servidores de Amazon. "Fue el equivalente digital a una limpieza de jugos", escribe. En su introducción: "Tal vez te preocupe que tengan demasiado acceso a nuestras compras, movimientos y pensamientos. O la concentración de poder en pocas empresas. ¿Cómo reducir su influencia? ¿Es posible?"
El título final resume: "Eliminé a los 'cinco grandes' de mi vida. Fue un infierno".
"Para el usuario promedio, es casi imposible", confirma Gebhart, como demostró Hill. "La lección práctica: hay muchas formas de reducir el uso donde cruza con estas empresas, según tu contexto".
Desintoxicación digital
Otra razón para desconectarse es el bienestar: muchos creen que mejora la salud.
Mary Gomes, profesora de psicología en Sonoma State University, incluye "ayunos digitales" en sus clases, pidiendo a estudiantes evitar pantallas y smartphones al menos cuatro días.
"Encuentro temor e interés mezclados. Al final, la mayoría me agradece", dice. Estudios muestran que los dispositivos móviles interrumpen la intimidad humana (estudio 2012) y alteran el sueño al afectar el ritmo circadiano.
Gomes destaca beneficios como mayor presencia, productividad y romper hábitos, en un artículo para Greater Good de UC Berkeley. Continúa con esta práctica: "Tiene un propósito claro".
Iniciativas como la Semana sin Pantallas (29 abril-5 mayo) o el Día Nacional de Desconexión (1-2 marzo) promueven desconectarse. Los estadounidenses pasan 10,5 horas diarias en medios (Nielsen), revisando phones 200 veces al día. ¿Hora de pausas ante tantos riesgos?
"Mi mayor preocupación es cómo les ciega a otras opciones y oportunidades perdidas con su atención", reflexiona Gomes.
Algunos espacios deben ser libres de tecnología para no perder lo esencial.