Las etiquetas NFC se programan con diversos tipos de información y se adhieren a productos o superficies, permitiendo leerlas con un smartphone u otro dispositivo compatible. La idea de pagar compras o repostar combustible simplemente acercando dispositivos habría parecido ciencia ficción hace unos años. Hoy es cotidiano gracias a la comunicación de campo cercano (NFC) y las etiquetas inteligentes NFC.
NFC no es una tecnología revolucionaria en sí misma. Similar a Bluetooth o WiFi, es un estándar de comunicación por radiofrecuencia inalámbrica. Su antecesor directo es la RFID (identificación por radiofrecuencia), ampliamente usada por minoristas y empresas logísticas para gestionar inventarios y envíos. Quizás uses una tarjeta RFID para fichar en el trabajo.
NFC opera como RFID, pero con un rango ultra corto de hasta 10 cm (4 pulgadas), ideal para interacciones personales. No sirve para seguimiento masivo de inventario, sino para intercambios rápidos de datos digitales en aplicaciones específicas.
A diferencia de RFID, los lectores NFC suelen integrarse en smartphones y terminales de pago. Activa tu teléfono, acércalo al lector y confirma la transacción de forma segura.
Más allá de pagos, imagina una etiqueta NFC en un cartel político: tócala y accede a un sitio web con la biografía del candidato, texto e imágenes al instante.
En restaurantes, acerca tu teléfono a un menú NFC para ver el menú completo, datos nutricionales y descripciones de platos. Paga sin ingresar datos de tarjeta si está ligado a Apple Pay o Google Pay.
Para usar NFC, necesitas hardware (smartphone o smartwatch) y apps. En 2020, Apple introdujo App Clips en iOS: escanea una etiqueta NFC para transacciones rápidas como alquilar un scooter o pagar gasolina, sin descargar apps completas. [fuente: Apple].
Los usos de las etiquetas NFC son ilimitados. ¿Qué las hace tan versátiles?
Cómo funcionan las etiquetas NFC
Cualquier empresa puede adquirir etiquetas NFC a granel (incluso como pegatinas) y programarlas según sus necesidades. Conocidas como etiquetas inteligentes o etiquetas de información, su estructura es similar a RFID: memoria, chip de radio y antena.
La clave está en su compatibilidad con NFC. Son compactas y asequibles, ideales para carteles de eventos, pases de esquí, tarjetas de visita, frascos de medicinas o etiquetas resistentes al exterior.
Pasivas por diseño, obtienen energía del lector vía inducción magnética. Al acercarte, se activan y transfieren datos. Consulta Cómo funciona la energía inalámbrica para más detalles.
Existen cinco tipos (1 a 5) con distintas capacidades: Tipo 1 almacena 93 bytes a 2 KB a 106 Kbps; Tipo 4 hasta 32 KB a 424 Kbps; Tipo 5 hasta 64 bytes a 26,58 Kbps. [fuente: Blue Bite].
Tipos 1, 2 y 3 son reescribibles miles de veces, o bloqueables. Etiquetas con más memoria y antenas grandes son más voluminosas, desde 1-2 cm hasta varias pulgadas.
El precio depende de capacidad y velocidad: en 2012 costaban 30 centavos/unidad; en 2020, menos de 10 centavos en grandes volúmenes, facilitando su adopción masiva.
Publicado originalmente: 14 de marzo de 2012
Preguntas frecuentes sobre etiquetas NFC
¿Qué es una etiqueta NFC?
Las etiquetas NFC permiten una comunicación inalámbrica por radiofrecuencia de corto alcance y personal.
¿Para qué se utilizan las etiquetas NFC?
Para intercambios rápidos de datos digitales, como pagos móviles, menús interactivos o promociones. Sus usos son casi ilimitados.
¿Cómo funcionan las etiquetas NFC?
Son pasivas: extraen energía del lector por inducción magnética, activándose al acercarlo para transferir datos.
¿Son regrabables las etiquetas NFC?
Los tipos 1, 2 y 3 sí, miles de veces, y se pueden bloquear permanentemente.
¿Para qué usan NFC los teléfonos?
Para pagos móviles, tarjetas de embarque, compartir contactos, direcciones o fotos con dispositivos cercanos.