Encontrar mariquitas en tu jardín es generalmente una buena señal. Estos escarabajos beneficiosos devoran plagas como pulgones y cochinillas. Sin embargo, las mariquitas asiáticas (Harmonia axyridis), con su aspecto similar a mariquitas amarillas, se han convertido en una plaga invasora. En otoño, invaden hogares en grandes cantidades, mordiendo, liberando un olor fétido como el de las chinches y desplazando a las especies nativas. Aprender a diferenciarlas te ayudará a prevenir infestaciones.

Mariquitas nativas vs. mariquitas asiáticas
Identifícalas por marcas, tamaño y forma. Las mariquitas nativas suelen tener caparazones rojos con puntos negros, cabeza negra con pequeñas "mejillas" blancas, y son más redondas y pequeñas. Las asiáticas muestran "mejillas" blancas más grandes, más blanco en la cabeza y una característica "M" negra donde la cabeza une con las alas. Su color varía de naranja claro a rojo brillante.
Las asiáticas se infiltran en casas por grietas en invierno, atraídas por la luz en fachadas sur, puertas y ventanas. Pueden morder raspando la piel (sensación de pinchazo inofensivo) y, al sentirse amenazadas, liberan un fluido amarillo apestoso que mancha y causa alergias.
En perros, pueden adherirse al paladar si los ingieren, irritando el tracto digestivo; en casos extremos, ser fatal. Revisa sus bocas y mantenlos alejados.

Cómo controlar las mariquitas asiáticas
Prevé entradas sellando grietas, ventanas, puertas y zócalos. No se reproducen indoors y salen en primavera.
Para eliminarlas de forma segura:
- Aspíralas y vacía la aspiradora inmediatamente.
- Conténlas en bolsas selladas antes de desechar.
- Evita pesticidas: exponen a tóxicos y cadáveres atraen otras plagas.
Usa trampas adhesivas fuera del alcance de niños y mascotas para infestaciones leves.
Al exterior, barre o usa agua a presión, luego frota con agua jabonosa: el olor repele gracias a las feromonas bloqueadas.