Como dueños de perros, a menudo replicamos gestos humanos cariñosos o juguetones con nuestras mascotas. Sin embargo, los canes no siempre los interpretan igual. Un ejemplo común es soplarles en la cara, que suele provocar rechazo. Si te has preguntado "a mi perro no le gusta que le soplen", en unCOMO te explicamos las razones basadas en el comportamiento canino y su fisiología. Sigue leyendo para entenderlo todo.
Señales que indican que a un perro no le gusta que le soplen
El lenguaje corporal de los perros es claro, aunque a veces lo pasamos por alto. Estas señales de incomodidad al soplarle nos alertan de que debemos parar:
- Se lame la nariz
- Desvía la mirada
- Cierra los ojos
- Gira la cara
- Echa las orejas hacia atrás
- Levanta las patas delanteras
- Intenta irse
- Intenta morder el aire
- Emite gruñidos suaves
Por qué a tu perro no le gusta que le soples
Los perros disfrutan el viento al sacar la cabeza por la ventanilla del coche porque lo eligen ellos. En cambio, el aire forzado en la cara, hocico u orejas —zonas sensibles— les molesta. Imagina si alguien te lo hace a ti: también rechazarías. Niños y bebés reaccionan igual.
Desde el punto de vista fisiológico, soplarles afecta su salud:
- Se le entrecorta la respiración
- Se le seca la nariz
- Se le secan los ojos
- Le molestan los oídos
- Percibe un ruido muy fuerte
- Le dificulta el olfato
- Nubla sus sentidos temporalmente
Con un olfato 40 veces más sensible y audición superior, este gesto les irrita más que a nosotros. Evita soplar el hocico, cara u orejas.
El respeto es clave en la convivencia
Una relación sana con tu perro se basa en el respeto mutuo. Así como corriges sus conductas, ajusta las tuyas si le incomodan. Reconociendo estas señales, fortalecerás vuestro vínculo y disfrutaréis más juntos.
Descubre más en nuestro artículo sobre cómo cuidar a tu perro.