Un perro impredecible representa un riesgo real para quienes lo rodean, especialmente para niños pequeños. ¿Debe esta mezcla de pitbull recibir otra oportunidad, o la seguridad de un niño es prioritaria? Analizamos el caso de una lectora y la opinión de una experta en comportamiento canino.
Realidad: Un perro impredecible puede ser peligroso
Mi esposo tiene una mezcla de pitbull de ocho años. La ha criado desde cachorra en su matrimonio anterior y la ha mimado excesivamente. El perro tiene libertad total en la casa: cama, sofá y más.
Tenemos un niño de 22 meses y otro en camino. El perro ha mostrado agresividad hacia nuestro hijo en varias ocasiones: lo mordisqueó causándole sangre una vez y le mostró los dientes en otras dos, sin que el niño la tocara siquiera, solo al pasar cerca.
Me ha gruñido ocasionalmente cuando intento bajarla del sofá para sentarme, o de la cama, incluso a mi esposo. No siempre es agresiva y a veces es cariñosa con el niño, pero su comportamiento es impredecible.
Mi mayor preocupación son mis hijos. Si no fuera por los sentimientos de mi esposo, ya habría actuado. Acordamos que, a la tercera agresión hacia el niño, irá a un refugio. No quiero eso, pero el perro no entiende su rol en la familia, probablemente por el exceso de mimos. ¿Qué podemos hacer? Me siento mal por haber tolerado esto tanto tiempo.
~ Sandy
Respuesta de la experta
Hola Sandy,
Lamento tu situación. Un perro impredecible es un peligro inminente para tu familia. Que ya haya herido a tu hijo la convierte en un caso grave e inaceptable. En muchos municipios, las autoridades ya habrían exigido su entrega. Las mezclas de pitbull suelen tener un temperamento más fuerte, y al permitirle todo, se ha convertido en el dominante de la 'manada'. No recomiendo una tercera oportunidad dada su historial. La prioridad absoluta es proteger a tu hijo y al bebé en camino.
~ Kelly, experta en comportamiento canino