Nota del editor: Esta historia tiene un final feliz, pero prepara los pañuelos.
En un mundo ideal, ningún animal permanecería en un refugio. Según la ASPCA, cada año casi 1 millón de animales entran a refugios en EE.UU. y no salen. Este parecía el destino de Xyla, una mezcla de pitbull blanco de Texas (antes Aspen), que pasó 240 días en albergues: primero en Servicios para Animales del condado de Bastrop, donde casi la sacrifican, hasta su rescate por Austin Humane Society (AHS) en mayo de 2021.
Xyla luchaba por adaptarse, hasta que descubrieron su sordera. Inicialmente, respondía a voces en evaluaciones, pero una vez confirmada su condición, el equipo de AHS le enseñó lenguaje de señas.
Para hacerla más segura y adoptable, usaron señales visuales: pulgar arriba y golosinas para reforzar comandos como "mírame", "siéntate", "abajo", "atención" y "espera". Así, su personalidad amorosa y juguetona emergió.
"A medida que se sintió más cómoda, vimos florecer su gran personalidad tonta y llena de amor", explicó Katie Kennedy, directora de comunicaciones de AHS, a Newsweek.
Pronto conoció a Gianna Luciano, de 22 años, y su compañera de cuarto. Se conectaron al instante y, cuatro días después, la adoptaron. Luciano reconoce desafíos con mascotas con necesidades especiales, pero destaca las recompensas: "Es el animal más dulce y amoroso. Nos recibe en la puerta siempre; somos afortunados".
Xyla no está sola. La campaña navideña "Vacía el Refugio" de la Fundación BISSELL redujo tarifas a 25 dólares, logrando más de 15.000 adopciones el año pasado. Desde 2016, han salvado a más de 83.000 mascotas.
Las mascotas como Xyla merecen cada esfuerzo. Nos aman incondicionalmente, defectos incluidos. h/t: Newsweek