Antes de esterilizar los biberones, realiza una limpieza exhaustiva. Para bebés recién nacidos, esteriliza después de cada toma por seguridad. A partir de los cuatro meses, una limpieza minuciosa suele ser suficiente, salvo indicación del pediatra. Limpiar el biberón del bebé es sencillo y efectivo para eliminar bacterias y microorganismos. En este artículo de unComo, te guiamos paso a paso para una higiene óptima.
Pasos a seguir:
1. Antes del primer uso, esteriliza el biberón por prevención. Posteriormente, hazlo cada dos o tres tomas, o según recomiende tu pediatra. La limpieza diaria con agua caliente y jabón neutro es esencial y más efectiva.
2. Limpia inmediatamente después de cada toma para evitar residuos de leche. Desmonta el biberón (recipiente, tetina y tapa) y frota cada pieza con agua caliente y detergente para vajillas o jabón específico para biberones. Enjuaga abundantemente.
3. Usa cepillos especiales para biberones para acceder a zonas difíciles. Presta atención especial a la rosca, bordes interiores del recipiente y tetina.
4. Deja secar las piezas por separado en un lugar limpio y ventilado, colocadas boca abajo para que escurra el agua.
5. Almacena las piezas desmontadas en un sitio seco y seguro para prevenir humedad y bacterias.
6. ¡Listo! El biberón está impecable. Para recién nacidos, esterilízalo ahora tras la limpieza.