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Cómo identificar y tratar la candidiasis bucal en bebés y niños pequeños

Cómo identificar y tratar la candidiasis bucal en bebés y niños pequeños

Para las madres primerizas, especialmente las que amamantan, la candidiasis bucal en bebés es una preocupación común. Esta infección por hongos afecta la boca y es más frecuente en bebés amamantados que en los alimentados con fórmula.

¿Qué es la candidiasis bucal?

La candidiasis bucal, también conocida como muguet, es una infección por levaduras (Candida albicans) en la boca y labios de bebés y niños pequeños. La levadura prospera en ambientes cálidos y húmedos, como la boca infantil. Puede transmitirse de la boca del bebé a los pezones maternos durante la lactancia, aunque a menudo es difícil identificar la fuente exacta.

El diagnóstico es sencillo: se observan placas blancas en lengua, mejillas o encías que no se desprenden al limpiarlas. Los pediatras suelen confirmarlo visualmente sin necesidad de cultivos.

La candidiasis puede extenderse, causando dermatitis del pañal por hongos, que no responde a cremas habituales. Si tu bebé tiene candidiasis oral reciente, vigila erupciones persistentes en la zona del pañal. Aparece con mayor frecuencia tras antibióticos, por lo que es clave usarlos solo cuando sea necesario. En casos leves, se puede tratar sin fármacos recetados.

Tratamiento de la candidiasis bucal

Los tratamientos estándar son la nistatina (suspensión oral) y el fluconazol (Diflucan), seguros incluso para recién nacidos en dosis ajustadas. La nistatina es más económica y se aplica directamente en las lesiones; si no mejora, se prueba fluconazol. La elección depende de la respuesta individual del niño.

Remedios naturales como la violeta de genciana aplicada tópicamente son útiles en infecciones leves. Mantén la higiene estricta: esteriliza biberones, chupetes y tetinas tras cada uso; desecha los contaminados si reaparece la infección. Evita que el bebé chupe biberones vacíos o chupetes innecesarios, ya que la humedad favorece los hongos.

Si amamantas, lava y seca bien tus pezones tras cada toma, usa protectores desechables y cámbialos frecuentemente.

Consejos adicionales

Aunque muchos casos se resuelven en casa, consulta al pediatra si persiste o reaparece, ya que podría indicar un problema subyacente. Generalmente, es una afección leve e indolora; los bebés se recuperan rápido sin molestias notables.