La limpieza regular de las luces del coche —frontales, intermitentes o traseras— es esencial para garantizar una buena visibilidad y seguridad vial. Los limpiaparabrisas con agua a presión no son suficientes; requiere una limpieza profunda. Sigue estos pasos probados para resultados profesionales.
Materiales necesarios:
Pasos a seguir:
1. Estaciona el coche en un lugar plano, bien iluminado —idealmente a la luz del sol— y con temperatura agradable para facilitar el proceso.
2. Prepara una mezcla de agua tibia o caliente con jabón neutro. Frota las luces con una esponja suave y húmeda, evitando materiales rugosos que puedan rayar el cristal. Abre el capó para acceder mejor a las luces frontales.
3. Seca las luces con un trapo de algodón limpio y seco para evitar marcas de agua.
4. Aplica crema pulidora en el vidrio de las luces. Usa la pulidora para extenderla uniformemente. Si no tienes pulidora, frota pasta de dientes con un trapo suave como alternativa efectiva.
5. Para un acabado impecable, usa la pulidora con una lija de grano muy fino (tipo tela suave) y pasa suavemente por las luces hasta lograr un brillo translúcido.
6. Finaliza pasando nuevamente el trapo de algodón para eliminar residuos. El resultado: luces brillantes, mayor potencia lumínica y mejor visibilidad al encenderlas.
7. Continúa el mantenimiento: Limpia el interior del coche | Limpia las alfombrillas.