La estrategia más efectiva para lograr que un niño sea verdaderamente bilingüe es que cada progenitor le hable en un idioma diferente desde el nacimiento. Idealmente, los padres deben ser nativos o dominar perfectamente esa lengua. Aprovechemos al máximo la ventana crítica de 0 a 5-6 años, cuando la plasticidad cerebral es máxima. Iniciar temprano permite que el niño asimile la segunda lengua como propia. Retrasarla más allá de los 6 años, una vez consolidada la materna, la convierte en una lengua secundaria, impidiendo el bilingüismo real. En esta guía de unComo, compartimos consejos basados en expertos para educar a un niño bilingüe.
Pasos a seguir:
Exponlo a DVDs de películas infantiles, dibujos animados y TV en versión original con subtítulos (modo dual). Así, se familiariza con el vocabulario y fonética del idioma mientras se divierte, aprendiendo de forma natural con constancia.
Inscríbelo en una guardería o colegio bilingüe (o monolingüe en la segunda lengua, aunque no ideal si los padres no la dominan).
Contrata una canguro nativa o fluida en la segunda lengua. Opción económica que cubre cuidado y aprendizaje simultáneamente.
Apúntalo a actividades extraescolares en ese idioma, fomentando comunicación real con monitores y peers.
Para el inglés, abundan opciones locales: cuentacuentos, teatro, cine V.O., deportes…
En Internet, halla recursos gratuitos y audiovisuales infantiles en cualquier idioma.
Si dominas la lengua, lee libros bilingües: primero en la materna con dibujos, al día siguiente en la segunda para reforzar.
Viajes, campamentos e intercambios activan el conocimiento pasivo y perfeccionan el bilingüismo en niños mayores.