Si has cortado una cebolla para tu receta favorita y te sobra parte, no permitas que se eche a perder. Como especialistas en conservación de alimentos, en este artículo te revelamos métodos probados para guardar cebollas cortadas y bulbos enteros, manteniendo su frescura óptima durante semanas.
Pasos a seguir: 1Elige cebollas de calidad premium. Inspecciona que no presenten golpes, partes blandas ni germinación. Deben estar secas por fuera, con el tallo cortado limpio. Evita las maduras o pasadas para garantizar máxima durabilidad.
2La clave para preservar cebollas reside en una buena ventilación. Por eso, en supermercados y fruterías se venden en mallas o redecillas. Si las compras sueltas, asegúrate de almacenarlas en un lugar bien aireado.
3Evita la humedad excesiva, que pudre las cebollas rápidamente; mantén el entorno por debajo del 70% de humedad relativa. El cajón de verduras en la nevera es ideal. Un truco profesional: envuélvelas en una malla y cuélgalas en un lugar fresco, seco y oscuro. Las altas temperaturas las resecan y favorecen la germinación.
4Para la cebolla cortada, envuélvela firmemente en film transparente o papel de aluminio y guárdala en la parte baja del frigorífico. Consejo adicional: forra el cajón de verduras con papel de cocina para absorber humedad extra y prolongar la frescura.