El pescado es esencial en una dieta equilibrada, aportando omega-3, proteínas y vitaminas clave para la salud cardiovascular y el bienestar general. Como expertos en alimentación y productos del mar, sabemos que seleccionar pescado y mariscos frescos garantiza no solo seguridad alimentaria, sino también un sabor superior. A continuación, te detallamos cómo saber si el pescado es fresco con criterios probados por pescaderos profesionales.
Pasos a seguir:
Examina el aspecto y color: las escamas deben ser tornasoladas, relucientes y brillantes, con un color natural intenso y vivo, sin decoloraciones.
Revisa los ojos: han de estar saltones, brillantes y transparentes. Evita ejemplares con ojos hundidos, opacos o nublados, signos claros de deterioro.
Inspecciona las agallas: presenta un rojo vivo intenso, húmedas y brillantes. Deben ofrecer resistencia al abrirse; pide al pescadero que las muestre.
Evalúa la textura: el pescado fresco tiene una consistencia firme y tersa, con aletas rígidas. Nunca compres si la piel se desprende fácilmente, indicio de descomposición.
Truco tradicional: prioriza meses con "R" (enero, febrero, marzo, abril, septiembre, noviembre, diciembre) para mayor frescura, aunque algunos pescados tienen temporadas específicas.
Una vez comprado, conserva el pescado fresco en la nevera a 0-4ºC o congélalo inmediatamente. Consulta cuánto tiempo aguanta el pescado fresco en la nevera para evitar riesgos.