El SPM puede aparecer a cualquier edad tras la menarquia, pero es más común entre los 30 y 40 años. Provoca cambios fisiológicos que afectan el bienestar. La buena noticia: se puede mitigar con una alimentación mejorada y hábitos saludables.
Asegurar un óptimo aporte de nutrientes es clave a lo largo de la vida, especialmente con la edad, para prevenir alteraciones orgánicas y patologías.
Aumenta el consumo de omega-3 contra el SPM
El SPM genera inflamación sistémica. Para contrarrestarla y prevenir enfermedades crónicas como las cardiovasculares, incluye ácidos grasos omega-3. Un estudio en International Immunology respalda sus beneficios.
Fuentes ideales: pescados azules, aceite de oliva virgen extra, aguacate y frutos secos (en moderación, por su alto valor energético).
Asegura un buen aporte de vitamina E
La vitamina E reduce prostaglandinas, aliviando cólicos y sensibilidad mamaria. Su poder antioxidante combate radicales libres.
Incluye vegetales de hoja verde y aceite de oliva. Una microbiota intestinal saludable también ayuda en su síntesis.
Incluye triptófano para mejorar el ánimo
Este aminoácido esencial es precursor de la serotonina, ligada al bienestar. Un estudio en Critical Reviews in Food Science and Nutrition vincula su déficit con problemas nerviosos.
Fuentes: huevos, carnes, pescados, legumbres y nueces.
Prioriza alimentos frescos
Además de nutrientes específicos, basa tu dieta en productos frescos y limita procesados con azúcares simples, grasas trans y aditivos, que fomentan inflamación y resistencia a la insulina.
Evita el sobrepeso, que agrava los síntomas.
Mejora tu dieta y hábitos para combatir el SPM
Los cambios hormonales con la edad generan síntomas, pero una buena alimentación, ejercicio regular y descanso óptimo los alivian. Consulta a un especialista antes de suplementos y corrige hábitos inadecuados.