EsHowto >> Salud >> El embarazo

Embarazos postérmino: definiciones, riesgos, monitoreo y consejos expertos

Embarazos postérmino: definiciones, riesgos, monitoreo y consejos expertos

Un embarazo postérmino es aquel que se prolonga una semana o más después de la fecha prevista de parto. En la mayoría de los casos de bajo riesgo, se recomienda esperar hasta las 42 semanas para permitir un parto espontáneo.

Definiciones actualizadas

Según las directrices del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y la Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM) de 2013, los términos se definen así:

  • Término completo: de 39 a 40 semanas y 6 días.
  • Término tardío (postérmino temprano): de 41 a 41 semanas y 6 días.
  • Postérmino (postérmino tardío): 42 semanas o más.

Este cambio busca reducir las inducciones prematuras innecesarias, considerando un embarazo postérmino a partir de las 41 semanas.

Causas de los embarazos postérmino

Son más comunes en primerizas o en embarazos previos postérmino. Sin embargo, las causas exactas son desconocidas. A menudo, se deben a errores en el cálculo de la fecha de parto basada en el último período menstrual. Ciclos irregulares o más largos de 28 días pueden alterar la estimación. Una ecografía temprana proporciona una fecha más precisa y evita diagnósticos erróneos.

Riesgos para el bebé y la madre

Las guías ACOG de 2014 destacan riesgos crecientes, especialmente después de las 42 semanas, principalmente para el bebé y en menor medida para la madre.

Riesgos para el bebé

Los embarazos prolongados aumentan varios riesgos:

  • Mortinato: Elevado por envejecimiento placentario o problemas con el cordón umbilical.
  • Envejecimiento de la placenta: Reduce oxígeno y nutrientes.
  • Accidentes del cordón: Compresión que causa hipoxia o daño neurológico.
  • Oligohidramnios: Bajo líquido amniótico, común post-42 semanas, incrementa riesgos fetales.
  • Aspiración de meconio: Mayor riesgo de infección pulmonar o muerte neonatal.
  • Postmadurez: Bebé delgado, largo, con cabello abundante.
  • Macrosomía: Bebé grande, con riesgo de distocia de hombros y fracturas.
  • Convulsiones neonatales: Por hipoxia cerebral.
  • Puntuaciones APGAR bajas: Indican distress al nacer.

Riesgos para la madre

  • Mayor necesidad de fórceps, vacío o cesárea.
  • Desgarros vaginales, cervicales o perineales.
  • Episiotomía, hemorragia posparto e infecciones.
  • Complicaciones de cesárea.

Monitoreo de madre y bebé

Según la Clínica Mayo, se opta por manejo expectante hasta las 41-42 semanas, evaluando el cuello uterino (efacamiento, dilatación). El monitoreo fetal se inicia a las 41 semanas e incluye:

  • Conteos de movimientos fetales: Al menos 10 en 2 horas.
  • Monitorización electrónica:
    • Prueba sin estrés (NST).
    • Prueba de contracciones (CST).
    • Perfil biofísico (BPP).

Plan de parto

Las guías ACOG recomiendan:

  • Considerar inducción entre 41-42 semanas.
  • Inducción recomendada de 42+ semanas.

Opciones:

  • Parto espontáneo: Esperar si todo está bien; actividad como caminar puede ayudar. Evite remedios no probados.
  • Inducción: A las 41 semanas si favorable o 42 si no; antes si hay distress, bajo líquido o preeclampsia.
  • Cesárea: Por angustia fetal, cuello no favorable o fracaso de inducción.

Una revisión Cochrane de 2012 confirma que inducir a las 41 semanas reduce riesgos perinatales vs. esperar.

Discuta sus preocupaciones

Comparta inquietudes con su obstetra sobre monitoreo y planes. Esperar unos días por parto espontáneo minimiza prematuros si no hay complicaciones.