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Cuándo llevar a mi gato al veterinario

Los gatos son excelentes compañeros, a pesar de su carácter independiente son cariñosos y fieles, ofreciéndonos su amor sin agobios ni presiones. Una vez que un felino entra en nuestra casa somos responsables de su salud y bienestar, por eso las visitas al veterinario no pueden pasarse por alto.

Sabemos que es importante, pero muchas veces no tenemos claro cuándo es la primera vez que deben acudir a una revisión, cuántas veces al año ir o en qué casos es importante realizar un chequeo urgente. Si te preguntas cuándo llevar a tu gato al veterinario sigue leyendo, porque en este artículo de unComo.com te lo explicamos.

¿Por qué debo llevar a mi gato al veterinario?

La respuesta es obvia, pero muchas personas creen que porque su gato es doméstico no necesita de atención sanitaria. Durante los primeros meses de vida es básico llevar al gato al veterinario para que sea desparasitado, examinado y reciba sus primeras vacunas, posteriormente se deberá acudir al control y realizar los refuerzos de vacunación.

Las visitas médicas son la única forma de evitar que tu animal sufra de peligrosas enfermedades como la leucemia, la panleucopenia o moquillo felino o la rabia. Además este especialista podrá orientarnos sobre temas importantes como la alimentación del animal, sus hábitos y comportamiento o ayudarnos a tratar condiciones de salud puntuales que nuestra mascota pueda presentar.

Un animal es también una responsabilidad y lo mínimo que debemos ofrecerle es una adecuada alimentación, cariño y la apropiada atención médica.

La primera visita al veterinario ¿cuándo hacerla?

La primera visita al veterinario suele ocurrir entre los 40 y los 45 días de vida del animal, pues es durante esta etapa que el felino debe ser desparasitado por primera vez. Este proceso es muy importante pues el animal debe estar libre de parásitos al momento de aplicar las primeras vacunas. Luego de eso deberemos volver cuando el gato tenga 3 meses para aplicar la vacuna trivalente felina que lo protege contra la panleucopenia o moquillo felino, el calcivirus y la rinotraquetitis viral, tres enfermedades muy comunes en los felinos. Esta vacuna se aplica nuevamente a los 4 y a los 5 meses, luego se aplicará un refuerzo anual.

Además entre los 4 y 5 meses se aplicará la vacuna contra la leucemia felina, una condición muy común en estos animales, y a los 6 meses la de la rabia en el caso de que sea necesario.

Chequeos generales

Una vez que el animal cuenta con las primeras dosis de las vacunas recomendables, deberemos llevar al gato al veterinario una vez al año para realizar un chequeo general, aplicar los refuerzos de las vacunas y asegurarnos de que todo marcha bien con la salud de nuestro animal.

Estos chequeos son imprescindibles para garantizar el bienestar de tu mascota, especialmente si comparte con otros animales o si sale de casa, lo que hace que corra un mayor riesgo de contraer parásitos, ciertas enfermedades o de ingerir plantas y sustancias no aptas para su consumo.

Condiciones que ameritan una visita al veterinario

Además de la atención médica básica, existen otras condiciones que requieren de una revisión inmediata por parte de un especialista, algunas de ellas se consideran como urgencias veterinarias. Debes mantenerte siempre atento a la salud de tu animal, y si observas cualquiera de estas señales llevarlo a una consulta:

  • Caídas o golpes importantes, especialmente cuando notas que al animal le cuesta caminar o moverse.
  • Si tu gato tiene fiebre.
  • Si el animal ha dejado de comer y no prueba su alimento durante dos días o más.
  • Cuando el gato presenta síntomas de una infección de orina, como micciones con sangre, fiebre o pelaje en mal estado.
  • Cuando presenta síntomas como diarrea que no cesa tras 24 horas, vómitos que se presentan más de dos veces y apatía. Estas pueden ser señales de que el animal está intoxicado, tiene gastroenteritis o presenta cualquier otra condición gástrica.
  • Si sospechas que el gato fue envenenado.
  • Cuando detectes que tu animal lleva días apático, sin ganas de jugar y visiblemente decaído.

Cualquier señal de que algo está fuera de lo común puede alertarnos de que el felino no está bien, y siempre que surja esa duda será momento de llevarlo al veterinario.