El glaucoma en gatos es una afección ocular grave provocada por el aumento de la presión intraocular debido a un desequilibrio en el flujo del humor acuoso. En condiciones normales, este fluido se intercambia con la circulación venosa, pero si se altera, genera inflamación y presión excesiva. Cuando supera la presión arterial, impide la irrigación sanguínea de la retina, pudiendo causar ceguera irreversible. Como expertos en salud felina, te detallamos los síntomas del glaucoma en gatos para que identifiques esta patología precozmente y busques atención veterinaria especializada.
Causas principales
Las infecciones o inflamaciones oculares son las causas más comunes del glaucoma secundario. Una luxación del cristalino puede obstruir el drenaje del humor acuoso. El glaucoma primario o congénito es raro, pero más frecuente en razas como persas y siameses. Puede asociarse a infecciones sistémicas como toxoplasmosis, leucemia felina, inmunodeficiencia o coronavirus. Esta enfermedad puede volverse crónica, pasando desapercibida hasta que el globo ocular se enlargece.
Síntomas en fase aguda
Los síntomas del glaucoma agudo incluyen cambio de color en la córnea por edema, pupila dilatada y fija, ojo muy rojo y pérdida progresiva de visión. Observarás lagrimeo, entrecerrar los ojos, enrojecimiento escleral y dolor al palpar alrededor del ojo. La presión normal es de 10-20 mmHg; al elevarse a 30-50 mmHg, el ojo se abulta. La progresión puede ser repentina o en semanas, dañando la retina y desplazando el cristalino.
Síntomas subagudos y crónicos
En la fase subaguda, aparecen córnea azulada, dolor, visión reducida o ceguera, pupilas deformes y ojo enrojecido, con intensidad variable. En el glaucoma crónico, hay edema corneal, pigmentación, vascularización, enrojecimiento intenso, cristalino opaco, pupilas dilatadas, abultamiento ocular y dolor intermitente. Comunes en todas las fases: comportamiento depresivo y anorexia.
Hipertensión ocular sin síntomas
A veces surge aumento de presión sin signos evidentes, conocido como hipertensión ocular, que no es glaucoma pero puede evolucionar a él. Prevén con tratamientos que aborden causas como el estrés. El diagnóstico temprano es clave para preservar la visión; consulta al veterinario ante cualquier sospecha.
Diagnóstico del glaucoma felino
Se mide la presión intraocular, se realiza gonioscopia para evaluar el drenaje y, si es necesario, ultrasonidos. Es esencial diferenciarlo de uveítis o conjuntivitis, ya que comparten síntomas. Iniciar tratamiento precoz evita daños retinianos irreversibles en tu gato.