¿Notas secreción nasal, diarrea, ojos llorosos o falta de apetito en tu perro? Si no está vacunado, podría tratarse de moquillo canino, una enfermedad grave. Conoce los síntomas clave para actuar a tiempo.
¿Qué es el moquillo canino?
El moquillo canino es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta el tracto respiratorio, el sistema gastrointestinal y el sistema nervioso central de los perros. Puede ser devastadora, con una alta tasa de mortalidad. Lamentablemente, no existe cura; el virus debe seguir su curso natural.
Se transmite por el aire a través de estornudos, saliva, secreciones oculares, orina y heces de animales infectados. Incluso perros recuperados eliminan el virus semanas después de la desaparición de los síntomas.
Síntomas iniciales del moquillo canino
Período de incubación
Los primeros síntomas aparecen unos 10 días tras la infección. El virus se replica en el sistema linfático, entra al torrente sanguíneo y afecta los sistemas respiratorio, digestivo y nervioso, donde se manifiestan los signos clínicos.
Signos principales
Los perros suelen mostrar varios de estos síntomas, dependiendo de los sistemas afectados:
Síntomas generales:
- Fiebre: La temperatura normal es de 37.8-38.3 °C (100-101 °F). Con moquillo, sube a 39.4 °C (103 °F) o más, y puede fluctuar.
- Letargo: El perro aparece deprimido y reacio a moverse.
Síntomas respiratorios:
- Secreción nasal: Uno de los primeros indicios.
- Ojos llorosos: Inflamación ocular con mucosidad.
- Respiración pesada: Jadeo y secreción nasal indican afectación pulmonar.
- Tos: Puede derivar en neumonía.
Síntomas gastrointestinales:
- Vómitos: Indican ataque al sistema digestivo.
- Diarrea: Episodios frecuentes.
Síntomas neurológicos:
- Falta de control muscular: Torpeza, espasmos, convulsiones o parálisis.
- Pérdida de habilidades motoras: Deterioro progresivo.
- Confusión: Comportamiento alterado.
- Ceguera: En etapas avanzadas.
Síntomas de infecciones secundarias
El virus debilita el sistema inmune, permitiendo infecciones bacterianas que agravan los síntomas: aumento de secreciones nasales y oculares, respiración dificultosa y diarrea sanguinolenta. Requieren atención inmediata.
¿Cómo ayudar a tu perro?
La mejor prevención es la vacunación según el calendario veterinario. No hay cura, pero ante sospechas, consulta al veterinario de inmediato. El soporte incluye fluidos intravenosos, antibióticos para infecciones secundarias y cuidados para fortalecer el sistema inmune. El pronóstico depende de la salud general del perro.