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Cómo tratar los miedos en los perros

El contacto con experiencias traumáticas o la falta de exposición del animal a ciertas situaciones durante su etapa de socialización puede hacer que un perro tenga miedo en determinadas circunstancias, como veremos más adelante. En muchas ocasiones, estos miedos pueden ser tratados fácilmente, pero en algunos casos requieren de la ayuda de un profesional, preferiblemente un veterinario especialista en etología, es decir, especializado en problemas de comportamiento animal. Si no sabes cómo tratar los miedos en los perros, en unComo.com te damos algunos consejos básicos.

El periodo de socialización de cachorro

Aunque cuando leas esto tal vez sea demasiado tarde, hemos de remarcar la importancia de este periodo, ya que es fundamental en el desarrollo de algunos miedos y fobias.

Es en esta etapa, que se extiende entre el mes y los tres meses de vida del cachorro, cuando el animal conoce los estímulos que hay en el mundo que le rodea, mientras se desarrolla su cerebro.

En ocasiones, si el animal no ha conocido algún estímulo durante ese periodo, como por ejemplo coches, motos o personas de distinta raza que sus dueños, luego podrá reconocerlos como algo extraño y temerlos. Por ese motivo, es aconsejable exponer al perro a diversas situaciones en esa etapa.

Debemos subrayar que, en esos meses, el cachorro todavía no ha recibido todas las vacunas necesarias para estar totalmente protegido, con lo que podría contagiarse por alguna enfermedad. Por eso tradicionalmente se decía que no era bueno sacar de casa al cachorro hasta no haber recibido la última vacuna, pero actualmente se aconseja hacerlo para prevenir problemas de comportamiento futuros.

De todos modos, para prevenir contagios, conviene sacarlo de forma controlada, es decir, sin permitir que el cachorro contacte con otros perros no vacunados ni con orina ni heces caninas, ni con charcos, agua estancada...

Esto se puede conseguir realizando paseos cortos, no necesariamente todos los días, solo por zonas limpias.

La habituación

Si no has socializado debidamente a tu perro, aconsejamos que utilices la técnica llamada habituación.

La habituación se basa en presentar el estímulo que provoca miedo al perro en un ambiente tranquilo y sin que pase nada malo, de menor a mayor intensidad. Se puede ir recompensando al animal cuando sus respuestas sean aceptables (esté calmado y no ladre, no intente huir...).

Por ejemplo, si el perro tiene miedo a los truenos, se podría ir reproduciendo los sonidos de los mismos en casa, de menor a menor intensidad, cuando el perro esté relajado, sin reñirle ni castigarle. Es muy importante que durante la exposición no ocurra nada desagradable e irle premiando cuando no responda de forma indeseable, cuando esté tranquilo.

Es mucho mejor hacer varias sesiones cortas que una larga y es altamente aconsejable realizar estas técnicas bajo la supervisión de un profesional.

Existe otro método, llamado inundación, que consiste en exponer de forma controlada pero abundante al perro al estímulo y recompensarlo posteriormente, pero es una técnica peligrosa y que siempre requiere un estricto control por parte de un profesional, por eso no se recomienda a nivel doméstico.

Lo que nunca hay que hacer

  • Utilizar psicofármacos (cloruro de litio, fluoxetina, diazepam, etc.) por tu cuenta o por consejo de algún adiestrador ya que, aunque en algunos problemas de conducta sean necesarios, solo los veterinariospueden prescribirlos.
  • Intentar consolar o tranquilizar al perro cuando presente ataques de pánico. Con esto el perro interpreta que estás intentando protegerle porque el estímulo es altamente dañino o peligroso, con lo que aún le tendrá más miedo.
  • Utilizar la inundación o la habituación "a lo bestia". Por ejemplo, si un perro de caza tiene miedo a los disparos y lo atas a un árbol mientras empiezas a pegar tiros, el perro asimilará los disparos a un castigo (estar atado) y esto, unido al estrés que supone la situación de por sí, provocará que el animal tema los disparos mucho más que antes. Recuerda que hemos dicho que durante la habituación no debe ocurrir nada desagradable para el perro.