La sarna en gatos es menos frecuente que en perros, pero afecta comúnmente la piel, especialmente en orejas y cabeza. Causada principalmente por el ácaro Notoedres cati, esta afección parasitaria requiere atención experta. Si observas rascado excesivo o enrojecimiento en tu felino, estos signos clave te ayudarán a identificarla, según expertos en dermatología veterinaria.
La sarna en los gatos
La sarna resulta de una infestación por ácaros microscópicos que se alojan en la dermis superficial, sin penetrar al interior del cuerpo. Detectarlos a simple vista es imposible, por lo que el cambio en el comportamiento del gato es clave. Los ácaros más comunes en felinos son:
- Notoedres cati: El más frecuente, exclusivo de gatos. Inicia en cabeza y orejas, extendiéndose al cuello y cuerpo. Las hembras excavan túneles, depositan huevos y se alimentan de linfa, causando alopecia y enrojecimiento.
- Cheyletiella spp.: Afecta más a gatos que perros. Se mantiene en la superficie, alimentándose de queratina y produciendo descamación similar a caspa.
- Otodectes cynotis: Predominante en gatos, reside en el canal auditivo externo, principal causa de otitis. Provoca costras, eccemas y secreción oscura sin excavar túneles.
Cómo se contagia
La sarna se transmite por contacto directo o indirecto. Estos ácaros sobreviven fuera del huésped máximo dos semanas, pasando vía roce, compartiendo comederos, mantas o espacios. Rara vez afecta humanos, salvo Cheyletiella spp., que causa picor temporal en piel sensible.
Síntomas de la sarna
Los síntomas varían por ácaro, pero incluyen comúnmente:
- Pérdida de pelo
- Piel enrojecida
- Picor intenso con rascado y lamido excesivos
- Inflamación local
- Costras, especialmente en orejas
- Eccemas y descamación
- Secreción oscura en oídos
- En casos graves: sangrado, hemorragias o perforación timpánica
Los signos aparecen 2-3 semanas post-infestation. Vigila rascado o caída de pelo anormal y consulta al veterinario de inmediato para diagnóstico preciso.
Tratamiento
Tras confirmación diagnóstica, el veterinario prescribirá antiparasitarios adaptados al tipo y gravedad: pipetas, gotas óticas, champús medicados, orales o inyecciones. En gatitos, priorizamos baños con jabones antiparasitarios, pipetas, gotas y vaselina en áreas escamosas, evitando vacunas.