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Cómo saber si mi perro tiene torsión de estómago

Todos los perros son susceptibles de padecer la dilatación o torsión gástrica, sin embargo, son los propietarios de mascotas de razas grandes los que más temen a esta gravísima enfermedad, que puede acabar con la vida de nuestro compañero. Por eso, en unComo.com te explicamos cómo saber si tu perro tiene torsión de estómago.

Pasos a seguir: 1

Todos los perros pueden ser víctimas de la temible y fatídica torsión de estómago, una dilatación gástrica que podría acabar con la vida de nuestra mascota. No obstante, esta terrible dolencia afecta en mucha mayor medida a los perros de razas grandes y gigantes. La razón es muy sencilla, al tener la caja torácica y la cavidad abdominal más grande, el estómago tiene más espacio para balancearse, hasta el punto de poder darse la vuelta.

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En caso de que el Síndrome de Dilatación Gástrica haga su aparición, resulta vital la actuación inmediata, con la asistencia del veterinario a la mayor brevedad posible. Unos minutos pueden salvar la vida de nuestro perro, literalmente. No obstante, lo mejor es saber qué propicia la torsión de estómago y cómo podemos detectar algunos síntomas que nos permitan actuar y ayudar a nuestra mascota.

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La dilatación gástrica es en realidad una inflamación o llenado excesivo del estómago del animal, bien por gases, alimentos, agua, etc. Lo cierto es que el perro tiene, como los humanos, mecanismos naturales (flatulencias, eructos, vómitos) para hacer frente a esta dolencia. Sin embargo, en algunos casos estos mecanismos no funcionan y ese será, precisamente, el primer dato que nos alertará sobre la posibilidad de que nuestro perro esté padeciendo los efectos de una torsión de estómago.

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Nuestro can no eructa, no elimina gases, hace esfuerzos por vomitar pero no sale nada. Su barriga aparece anormalmente hinchada y muestra dolor al más mínimo contacto. Además, los ligamentos que sujetan el estómago en los perros no suelen ser muy fuertes y conforme va aumentando el tamaño de la bolsa gástrica, esta comienza a balancearse y, en un momento, puede girarse sobre sí misma.

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Los primeros síntomas detectables se relacionan con la actividad del animal. Veremos que se levanta y se acuesta constantemente, cambiando mucho de postura (debido al malestar). Notaremos que va aumentando su estado de ansiedad y jadea mucho, sin que parezca haber ningún motivo para ello.

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A partir de ahí notaremos cómo el lado derecho del animal comienza a inflamarse y hasta el más ligero roce le produce un dolor que incluso hace que el perro arquee el lomo. Nuestra mascota comenzará a resollar, porque sentirá mucha dificultad para respirar, y aumentará su ritmo cardiorrespiratorio.

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En este punto, el estado del animal es tan grave que se tumbará y ya no podrá levantarse. Un desenlace fatal puede producirse en un lapso de tiempo pequeñísimo, de entre un cuarto de hora y treinta minutos, por lo que la intervención quirúrgica a cargo del veterinario, lo más rápidamente posible, es lo único que puede salvar la vida de nuestro perro enfermo.